Historia de la supervisión

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La historia de la supervisión ministerial está íntimamente ligada a la historia de la educación pública en Chile: desde 1813, con la promulgación de la Ley de Instrucción Primaria, surge la figura del “visitador de escuelas”, cargo que recayó inicialmente en el regidor decano de cada cabildo hasta que en 1846 se nombró al primer visitador de escuelas, José Dolores Bustos, a quien se le asignó la tarea de “inspeccionar las escuelas (unas 400 en total en ese entonces), cada 3 meses.

En 1953 se crea la Superintendencia de Educación Pública, que establece que los visitadores de escuelas deben asumir roles de “inspección y vigilancia”; esta función acotada al control se relaciona con el interés nacional de desplegar la educación en aquellos sectores que hasta esa fecha no tenían acceso a la escuela.

Los visitadores de escuela, sin embargo, cumplieron otra importante labor en todo este período, que es la preservación de la memoria histórica acerca de cómo fue evolucionando el sistema escolar y cuáles eran las experiencias cotidianas de maestros y estudiantes; este registro histórico se encuentra en el numeroso material conformado por sus informes técnicos, en los que van dando cuenta de las condiciones generales de las escuelas visitadas, así como de situaciones anecdóticas que permiten comprender mejor cómo se iba desplegando el sistema escolar.

La Ley Orgánica de Instrucción Primaria, promulgada el 24 de noviembre de 1860 representa un gran avance para el desarrollo y expansión de la educación pública, estructurando una institucionalidad en el Estado conformada por, entre otros actores, los inspectores y visitadores de escuelas: su rol adquiere otra dimensión, al ser los encargados de transmitir por toda la nación el mensaje de la acción transformadora de la educación, basado en un objetivo unificador de la población en torno a objetivos nacionales.

En marzo de 1982, a través del Decreto 3245, se crearon 42 Direcciones Provinciales de Educación, en las que debían existir las Unidades de Inspección Educativa y la de Supervisión Educativa, separando los roles de inspección y supervisión, pero sin especificar los alcances de cada una. Esta normativa es la que suele considerarse como el inicio de la supervisión ministerial como la conocemos hoy, pero su trayectoria data de una época anterior, aunque con otro nombre.

En 1990 se promulga la Ley 18.956 que reestructura el Ministerio de Educación, donde se establece que los Departamentos Provinciales de Educación “son organismos desconcentrados funcional y territorialmente de las Secretarias Regionales Ministeriales, encargados de coordinar el apoyo técnico pedagógico que se preste en los establecimientos educacionales subvencionados y acogidos al decreto ley N°3.166 de su jurisdicción”. Se ratifica así su rol de apoyo técnico, marcando un giro a la lógica centrada en el control que predominó hasta entonces.

Desde esa fecha se han sucedido una serie de estrategias de mejoramiento, en el que el rol de la supervisión ministerial mantuvo sus roles de apoyo técnico y de fiscalización, con distintos énfasis, hasta la promulgación de la Ley SAC en 2011, que separa definitivamente ambas funciones, creando una nueva institucionalidad para ello a través de la Superintendencia de Educación y la Agencia de la Calidad. La Ley de Educación Pública de 2017, que crea los Servicios Locales de Educación, significa otro hito para la supervisión, al crear una unidad especializada encargada de brindar, de modo preferencial, apoyo técnico para el fortalecimiento y desarrollo de las capacidades de los establecimientos educacionales de los Servicios Locales: al tratarse de una ley en pleno proceso de implementación, la complementariedad entre ambas instituciones se encuentra en desarrollo, pero trabajando por el mismo fin de aportar al mejoramiento de la calidad de la educación.